lunes, 11 de mayo de 2026

Pronto.

 

Es curioso saber que, en Enero de 2013 te ecribía estas palabras

Pronto, pronto. 

En Enero de 2026 estaba durmiendo entre tus brazos. Estaba absorta en lo que creía que no iba a volver a pasar. Un adiós que 2012 nos obligó a tener. Una despedida entre lágrimas, entre cariño y todo lo que pensábamos que era sentir. 

Lo que pensábamos que éramos nosotros. 


Han pasado muchos años, quizá demasiados, pero se me hace tierno pensar que, a día de hoy, esa May que estaba triste, en un país que no conocía, rodeada de gente que la amaba sin que ella hubiera cruzado más de dos palabras al año con ellas, estaría feliz de cómo es la vida. 


Te encontré dos veces. La primera, en el momento que no era. El momento en el que no teníamos claro nada. En el que éramos dos niños buscando algo que nos faltaba. Algo que nos hiciera vivir. Y viví, contigo, muchas de las experiencias más bonitas e inolvidables que tuve en la vida. 


La segunda vez abriste una puerta y yo estaba ahí por casualidad. La segunda vez abriste una puerta para quedarte. 


Sé que no se entiende, que fuimos amigos antes de amarnos, que nos amamos dentro de los límites que teníamos en ese momento. Que yo estaba casada, que yo era "feliz" o que eso era lo que le decía a la galería. Tú estabas un poco perdido, y no fue todo perfecto, pero sí fue instantáneamente importante. 

Les hablaba a mis amigas de ti, les contaba cómo me hacías reír y cómo me importabas porque eras mi mejor amigo. Mis 2:22 de la madrugada hablando de cosas sin sentido, de la vida. Discutiendo la humanidad, el amor, el feminismo, compartiendo los "buenos días" y las "buenas noches". 


No fue pronto, y lo sé, y me arrepentí muchos años de que no fuera así. Rehice una vida entera y vimos cómo se desmoronaba todo cuando empecé a ser real. A darme cuenta de que la felicidad que mostraba de cara a la galería no era más que eso, de cara a la galería. Lo que se escondía detrás...Podemos dejarlo en el pasado. 

Pero tú estabas allí. Dándome tu mano a través de la pantalla y ayudándome a entender por qué, en realidad, no era tan pequeña como me estaba sintiendo. Llamándome cuando te contaba las cosas horribles que escuchaba. Abrazándome aquella noche de Diciembre cuando me di cuenta de que no podía más. Cuando me desmoronaba. 

Tuve que tomar muchas decisiones complicadas en poco tiempo. Algunas fueron mejores que otras pero todos esos caminos me llevaron a ti. Dejé atrás una vida que había formado con alguien que no me quería. Dejé atrás una infelicidad a la que me había acostumbrado, un día a día en el que lo normal no era normal. Dejé un país, mil intentos de hacerlo mejor hasta darme cuenta de que el problema no era yo. 

Busqué lo que era mejor para mí. Conocí la calma de volver a dormir sin pesadillas. Me reencontré entre noches en vela llenas de risas y la paz que da saber que no soy difícil de querer, que puedo amar como me gusta y ser amada como nunca me han hecho sentir. 


Abriste esa puerta y fuiste el valiente. El café al día siguiente. El "creo que fumas demasiado", si ha sido un buen o un mal día en el trabajo. Contarte cosas que nadie sabía, que dejé de cantar, de tomar café por la mañana, de mirarme en el espejo y reconocer que me gustaba a quién veía. De sonreírme. Que empecé a tener miedo de mi entorno y hasta de dormir porque mis pesadillas no paraban. 

Y me hiciste entender que quizá mi sitio no estaba donde yo me encontraba. No fue nada forzado, no me convenciste de nada. Me ayudaste a entender qué pasaba con mi entorno y a recordar quién soy yo. La fuerza con la que amo y lo divertido que es hacerlo de forma libre, lo divertido que es estar cerca de mí y de mis manías, de mis manualidades, de mis canciones tontas. 

Quizá hay quien no lo entienda, pero esperamos 14 años para volverlo a sentir. 


Gracias por dejarme entrar otra vez dentro de esta burbuja. Por abrir tu corazón para que pudiera escurrirme dentro y por ayudarme a curar el mío. Gracias por apoyarme cada día aunque cada día sea un desastre distinto. Gracias por haber abierto esa puerta otra vez. 


Por haber sido valiente, mi valiente

Sé que dije pronto y que no lo ha sido. 

Sé que nunca es tarde, y eso me llena. 


Gracias por no creer en las casualidades y por entender conmigo que la magia está en esas cosas que no podemos explicar. 

Te amo. 

Leona  

No hay comentarios:

Publicar un comentario